Fitoterapia Racional y Cannabis: las plantas en la medicina

En las últimas décadas la medicina experimentó un cambio de paradigma que pone en entredicho las terapias basadas en una única sustancia para transitar hacia un modelo denominado terapias de múltiples objetivos. Este enfoque no solo busca combatir agentes dañinos a través de una única sustancia aislada, sino activar los mecanismos naturales de defensa y reparación del organismo. En este marco se destaca la eficacia de los remedios y fitopreparados que contienen todos los componentes de una planta actuando de forma conjunta.

El cannabis medicinal se destaca como una herramienta terapéutica fundamental gracias a su naturaleza polifarmacológica, demostrando una eficacia superior cuando se utiliza la planta entera en lugar de componentes aislados y purificados.

Proceso de fabricación de aceite de cannabis

¿Qué son los fitopreparados?

Un fitopreparado es un extracto vegetal estandarizado que contiene mezclas complejas de compuestos bioactivos. En medicina se aplican a través de la Fitoterapia Racional, rama que dispone de medicamentos a base de plantas que, como cualquier otro medicamento, deben estar respaldados por pruebas de eficacia y controles de calidad rigurosos para garantizar su calidad y seguridad. 

La base de la Fitoterapia Racional es que un proceso patológico se aborda de forma más efectiva y con menores efectos secundarios si se trata con una combinación de varios compuestos a dosis bajas que con una sola sustancia en dosis altas.

¿Cómo actúan los fitopreparados de cannabis?

Los fitopreparados de cannabis aprovechan la interacción de los cientos de compuestos agrupados principalmente en fitocannabinoides —entre los que se destacan el CBD y el THC— terpenos —compuestos volátiles responsables del aroma— y los flavonoides —pigmentos que proporcionan color a la planta y protección contra los rayos UV— que en interacción conjunta denominada Efecto séquito permiten alcanzar resultados terapéuticos más potentes y equilibrados que los componentes aislados. 

La interacción entre estos compuestos optimiza la respuesta biológica. Por ejemplo, el pineno —clasificado como terpeno— actúa como un protector cognitivo al mitigar la desorientación o fallos de memoria que el THC puede inducir. Asimismo, el linalool —clasificado como terpeno— refuerza la acción ansiolítica y sedante del CBD, permitiendo un abordaje más integral y seguro en cuadros de estrés crónico o insomnio.

Fitopreparados: variedad en presentaciones de cannabis

La eficacia de un tratamiento con cannabis no depende solo de la genética de la planta, sino de su forma de administración. Los fitopreparados son vehículos diseñados para entregar los compuestos al organismo de manera controlada, buscando optimizar la biodisponibilidad —la cantidad y velocidad con la que los principios activos llegan al torrente sanguíneo—.

Dependiendo de la vía de entrada —digestiva, sublingual, tópica o rectal—, el cuerpo procesará los compuestos de forma distinta, variando el tiempo de inicio del efecto y su duración. A continuación, se detallan las principales presentaciones farmacéuticas y sus características terapéuticas:

Tinturas

Son infusiones de la planta en una base líquida —generalmente alcohol— donde la materia vegetal se remoja durante un tiempo prolongado de al menos una semana. Permiten una dosificación de gran precisión mediante cuentagotas, facilitando su uso sublingual o mezclado con alimentos.

Aceite

Debido a que el CBD es lipófilo, se combina con aceites como por ejemplo de coco u oliva. El preparado se absorbe a través de las mucosas de la boca y el sistema digestivo, ofreciendo efectos terapéuticos duraderos de entre seis y ocho horas. Para conocer más podes visitar Aceite de Cannabis: Tipos, usos, beneficios y acceso legal

Miel de cannabis

Es un componente apícola natural enriquecido con extractos de cannabis. Se destaca por su rapidez de acción, ya que los efectos terapéuticos pueden aparecer apenas 10 minutos después de su consumo, siendo una opción ideal para pacientes con dolor crónico que necesitan un alivio más rápido que el ofrecido por otras formas orales.

Cápsulas

Son remedios prácticos que contienen aceites o polvos concentrados en cubiertas de gelatina. Al ofrecer una dosis exacta, eliminan la confusión en el paciente y garantizan niveles constantes de cannabinoides en el cuerpo durante tratamientos prolongados.

Concentrados

Son extractos de alta potencia obtenidos mediante métodos como el CO2 supercrítico, un proceso a baja temperatura que permite extraer el aceite sin desactivar o degradar componentes sensibles al calor como los terpenos y cannabinoides. Incluyen productos como el kief y el hachís, y son utilizados por pacientes que requieren macrodosis para afecciones graves como el cáncer.

Productos de aplicación tópica

Ungüentos y bálsamos diseñados para aliviar dolor e inflamación de forma local. Al actuar directamente sobre los receptores de la piel sin entrar masivamente al torrente sanguíneo, no producen efectos psicoactivos.

Supositorios

Permiten la absorción a través de los tejidos rectales o vaginales, logrando una alta biodisponibilidad. Son especialmente útiles para pacientes que necesitan dosis elevadas minimizando los efectos secundarios cerebrales.

Estandarización y control

Para que un fitopreparado sea considerado seguro y eficaz, debe estar respaldado por análisis de laboratorio que garanticen su calidad. Estos estudios varían según la necesidad: desde el análisis por TLC, que es el más utilizado por los pacientes para identificar qué cannabinoides están presentes y conocer su RATIO (proporción entre ellos), hasta métodos más sofisticados como la cromatografía gaseosa, que mide con precisión la cantidad de diversas formas de cannabinoides tanto en flores como en aceites. 

Finalmente, para productos de alta precisión como la miel de cannabis, se emplea la cromatografía líquida (HPLC), un estándar tecnológico que asegura una dosificación exacta y constante en cada unidad.

El paso de la sustancia aislada al fitopreparado estandarizado representa un avance crítico hacia una medicina más humana y biológicamente coherente. Al respetar la complejidad química de la planta de cannabis y someterla a rigurosos controles de laboratorio, transformamos un recurso natural en una herramienta terapéutica de precisión. Sin embargo, la clave del éxito en estos tratamientos no reside únicamente en la calidad del producto, sino en el acompañamiento de profesionales de la salud que comprendan la dinámica del sistema endocannabinoide.

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