¿Qué es el Sistema Endocannabinoide Humano?

El sistema endocannabinoide (SEC) del cuerpo humano es una red de comunicación y regulación intracelular, parecido a un sistema de neurotransmisión, distribuido por todo el organismo. Se trata de un complejo de señalización celular formado por un grupo de lípidos neuromoduladores —moléculas de naturaleza grasa que actúan como «llaves»— y sus receptores cannabinoides endógenos localizados en el cerebro y casi todos los órganos y tejidos de los mamíferos.


Su función primordial es actuar como un regulador de la homeostasis, asegurando que el equilibrio interno del cuerpo se mantenga estable frente a las fluctuaciones del entorno, coordinando la comunicación entre el sistema nervioso, el sistema inmune y nuestros órganos vitales.

El descubrimiento del SEC: un camino a la inversa

A diferencia de otros mecanismos biológicos, el SEC se descubrió rastreando los compuestos de la planta de cannabis. De esta se han aislado más de 100 fitocannabinoides, destacando por su relevancia el cannabidiol (CBD) y el Delta-9-THC. Aunque el CBD fue aislado en 1940 y su estructura descrita en 1963, su falta de psicoactividad hizo que fuera inicialmente ignorado frente al THC, cuya estructura principal fue identificada en Israel por Mechoulam y Gaoni en 1964. Poco después de los avances de Mechoulam la investigación sobre cannabinoides despegó; esto llevó a los científicos a buscar estructuras en el cuerpo donde esta molécula encajara, resultando en el aislamiento del receptor CB1 en 1988.

No fue hasta principios de la década de 1990, conocida como la década del cerebro, que se descubrieron en el sistema nervioso central (SNC) y el bazo dos receptores diferentes acoplados a proteínas G, capaces de interactuar con los principios activos de la planta, denominados fitocannabinoides. Estos receptores ahora se denominan receptores cannabinoides tipo 1 y tipo 2 —CB1 y CB2—, respectivamente. Su descubrimiento fue seguido poco después por el de sus ligandos y las enzimas que los sintetizan y los degradan. Finalmente, en 1992, se identificó la anandamida, el primer mensajero tipo «cannabis» producido por nuestro propio cerebro.

Los componentes del SEC

El sistema cannabinoide endógeno (SEC) está constituido por tres componentes fundamentales: receptores de membrana específicos, los mensajeros químicos denominados endocannabinoides y las enzimas que regulan tanto la síntesis como la degradación de dichos ligandos.

Los receptores del sistema endocannabinoide

Son proteínas de membrana que funcionan como cerraduras donde los endocannabinoides se acoplan para activarlas. Los más estudiados son el CB1, predominante en el sistema nervioso central, y el CB2, vinculado al sistema inmune pero presente también en neuronas. Su existencia no es una casualidad evolutiva para interactuar con la planta, sino la prueba de que generamos nuestros propios endocannabinoides, como la anandamida y el 2-AG. Aunque la ciencia aisló primero el THC —un agonista parcial del receptor CB1—, este solo aprovecha una estructura biológica preexistente.

Endocannabinoides: los mensajeros

Son moléculas de naturaleza grasa producidas bajo demanda por nuestro organismo y actúan como mensajeros químicos. Esto quiere decir que, a diferencia de otros neurotransmisores, no se almacenan en el organismo para ser usados después sino que se fabrican a partir de un estímulo específico, su acción es local y se destruyen luego de cumplir su función; el mecanismo asegura que el sistema no se mantenga activado más tiempo de lo que el cuerpo requiere para recuperar su equilibrio.

 Los dos ligandos más estudiados y abundantes son la anandamida (AEA) y el 2-araquidonilglicerol (2-AG). El 2-AG es considerado el ligando principal por ser el más abundante en el cerebro y actuar como un agonista completo de los receptores.

Las enzimas

Son las reguladoras del ciclo de vida de los mensajeros: se encargan de fabricar y, fundamentalmente, de destruir rápidamente a los mensajeros una vez que han transmitido su señal, para evitar que el sistema se sature. Destacan la amida hidrolasa de ácidos grasos (FAAH), que degrada principalmente la anandamida, y la monoacilglicerol lipasa (MAGL), responsable de la hidrólisis del 2-AG.

Hoy sabemos que sustancias como el CBD pueden ayudar a frenar a estas enzimas, permitiendo que nuestros propios cannabinoides internos actúen durante más tiempo para combatir el dolor o la ansiedad.

SEC y la señalización retrógrada

En el sistema nervioso, el SEC funciona mediante un mecanismo de señalización retrógrada, lo que  hace único y particular al SEC. A diferencia de los mensajeros químicos tradicionales que viajan de una neurona emisora a una receptora, los endocannabinoides se fabrican en la neurona que recibe la información y viajan de regreso hacia la neurona que la envió. Este proceso actúa como un dispositivo de neuroprotección, ya que evita que las neuronas se saturen o sufran daños por una sobreestimulación excesiva.

Esta función no se limita solo al cerebro: el SEC es un sistema de regulación transversal que está presente en casi todos los órganos y tejidos del cuerpo.

Funciones principales del SEC

El SEC regula una serie de procesos vitales para la supervivencia:

  • Memoria y Aprendizaje: Actúa como un motor que impulsa el nacimiento de nuevas células en las zonas del cerebro responsables de la memoria y el aprendizaje. Además, ayuda a filtrar estímulos y consolidar memorias en el hipocampo.
  • Respuesta al estrés e inmunidad: El receptor CB2 ayuda a modular la inflamación y la respuesta defensiva del cuerpo. También se reconoce su papel fundamental en la modulación de las respuestas biológicas ante el estrés.
  • Peso y balance de energía: El SEC es clave en la regulación del apetito y la quema de energía. Una hiperactividad de este sistema se ha vinculado con la acumulación de grasa y la obesidad, por lo que la farmacología moderna estudia receptores como el GPR55 por su potencial efecto anorexigénico.

Cómo activar el Sistema Endocannabinoide

El sistema se denomina «endocannabinoide» precisamente porque posee sus propios cannabinoides internos, como la anandamida y la 2-araquidonilglicerol, y funciona de manera autónoma para mantener la homeostasis. Esto quiere decir que no es estrictamente necesario consumir cannabis para que este sistema funcione sino que podemos activarlo a partir de determinadas acciones:

  • Alimentación: los endocannabinoides se sintetizan a partir de ácidos grasos esenciales que el organismo no puede fabricar por sí mismo y que deben ser incorporados a través de la alimentación. Una dieta rica en ácidos grasos Omega-3 y Omega-6 proporciona los elementos necesarios para fabricar nuestros propios cannabinoides.
  • Ejercicio: la actividad física y el ejercicio incrementan los niveles de endocannabinoides en el cuerpo; este aumento natural es lo que genera la sensación de bienestar y reducción de la ansiedad que experimentamos luego de un esfuerzo físico intenso.

El SEC no es exclusivamente humano

Este sistema es una característica evolutiva de casi todos los vertebrados, incluyendo mamíferos, pájaros, anfibios y peces, pero está ausente en insectos, lo que sugiere que la planta de cannabis pudo haber desarrollado fitocannabinoides como una defensa química contra ellos.

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