El sábado 09 de agosto la Asociación Civil A1 de Cultivo Medicinal en Red realizó, en Comodoro Rivadavia, el 1° Conversatorio de Cannabis Medicinal: Marco Legal, Salud, Ciencia y Cultivo en el que participó la Asociación Civil 4 Almas a través de una ponencia realizada por el presidente de la institución, Damián Dominguez. Con el auspicio del Hospital Zonal Alvear y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, la iniciativa tuvo como objetivo visibilizar el trabajo de la comunidad médica, las asociaciones civiles y los pacientes en materia de cannabis medicinal, demostrar que “están preparados” y que quieren “hacer las cosas bien” de cara a la reglamentación de la Ley Salomé, cuya demora afecta sensiblemente al sector.
Participaron del conversatorio Damián Dominguez, abogado y Presidente del Club 4 Almas; la Dra. Mailén de Rito, pediatra endocannabinóloga; la Dra. Natalia Taratuto, neuróloga infantil y la Dra. Flavia Aragón, especialista en cannabis y dolor crónico. A través de las ponencias se explicaron los antecedentes y la actualidad en materia legal en Chubut y Argentina y se compartieron avances científicos y experiencias clínicas desarrolladas en la zona; cada intervención tuvo un eje en común: la preocupación por la falta de un marco legal que permita continuar con años de trabajo.
“Chubut comenzó a ser una vidriera para el país y para otros países. ¿Por qué? Porque tenemos la posibilidad de legitimar a los ciudadanos en términos de acceso, en términos de salud, en términos de que las estructuras funcionen, en términos de que se diversifique una matriz productiva provincial” explicó Damián, en referencia al hito que significó la aprobación de la Ley Salomé y al potencial de desarrollo industrial y sanitario que supone. La ley, de alcance provincial, deviene de la regulación Ley Nacional 27.350 en 2017 que supuso la ampliación de derechos en materia de salud y acceso a tratamientos con cannabis medicinal y derivados por parte de los pacientes, junto con la autorización e incentivo a las investigaciones médicas y científicas. Cada uno de estos elementos tuvo su reflejo en Chubut que vio nacer asociaciones civiles, cultivadores solidarios, tratamientos médicos y proyectos científicos de largo aliento.
A partir del paradigma regulatorio se avanzaron en diferentes líneas de investigación y tratamiento en donde se complementa la medicina convencional con el cannabis medicinal. Dentro de las experiencias locales encontramos el uso del cannabis en la neuropediatría, particularmente en la epilepsia y el trastorno del espectro autista (TEA), en casos de dolor neuropático refractario, y como parte de una investigación interdisciplinaria entre el CONICET-CENPAT y el Ministerio de Salud de Chubut para desarrollar una cadena de valor del cannabis, desde la semilla hasta el extracto, y en la realización de ensayos clínicos para evaluar su eficacia en la disminución del dolor.
«Con el cambio de paradigma, pasamos de pensar al cannabis como una droga problemática a un sistema terapéutico” afirmó la Dra. De Rito para ilustrar el cambio de perspectiva sobre el cannabis de una sustancia estigmatizada, a una herramienta legítima y efectiva para la salud. Para garantizar un tratamiento correcto, se destacó la importancia de que el paciente tenga acceso a productos con trazabilidad y seguridad para ver la evolución de los usuarios, y garantizar la calidad de los tratamientos. La trazabilidad tanto de la materia vegetal como de los derivados se replicó en cada una de las intervenciones y se destacó, como punto complementario, la importancia y la necesidad de que los profesionales de la salud se capaciten continuamente.
El presente, explica Damian, es una encrucijada legal en donde los pacientes están cautivos por las demoras de hasta dos años en las autorizaciones del REPROCANN, que limita el acceso al cannabis medicinal al desdibujarse la figura del cultivador solidario, ONG´s de la salud, y del productor de derivados; estos actores pueden proveer a los pacientes mediante registro, sino, es una actividad penalizada. Esta situación, en paralelo con la falta de capacitación de las fuerzas de seguridad que actúan bajo la lógica de la ley penal 23.737 de estupefacientes, supone una “inseguridad jurídica” al decomisar el cannabis a pacientes que logran el registro, violando su derecho reconocido por la ley 27.350.
En este sentido, Dominguez explica el rol de las Asociaciones Civiles como la que él preside en la asesoría y acompañamiento a pacientes y usuarios. Subraya que las organizaciones como la suya trabajan para suplir las deficiencias del Estado, brindando acceso seguro y controlado al cannabis. Domínguez explica que su asociación y otras en la provincia presentaron proyectos para la creación de un registro provincial (REPROCHUBUT) y la capacitación obligatoria a las fuerzas de seguridad y el Poder Judicial en la temática del cannabis medicinal . Su trabajo ha sido clave para la posterior sanción de la Ley Salomé, que legitima el trabajo de las ONGs y establece un marco productivo para el cannabis y el cáñamo.
Por su parte, Flavia Aragón comentó que «nosotros estamos esperando ansiosamente esta ley (reglamentación de Ley Salomé), porque la ley de Chubut va a poder dispensar en las farmacias de los hospitales de la provincia.» Con esta cita, Aragón subraya el impacto directo de la nueva legislación en la ampliación del acceso seguro para los pacientes. Ella es parte del equipo de investigadores que llevaron adelante el estudio realizado en Puerto Madryn, con 88 pacientes, para el tratamiento del dolor crónico. Los resultados mostraron una reducción significativa del dolor y una notable mejora en la calidad de vida incluyendo el sueño, el ánimo y la fatiga, con una reducción en el uso de analgésicos. Aragón señaló que la producción y el dispendio de cannabis medicinal de calidad no puede recaer en un único actor como el hospital público, que carece del soporte económico para dar respuesta, sino que se necesita de las ONGs y el sector privado “que tienen coexistir y eso es lo que se consigue con esta ley (Ley Salomé)”
«Si no nos comenzamos a mostrar de una forma organizada y demandar en términos legítimos que necesitamos que se ponga en marcha esa normativa (Ley Salomé), creo que no va a avanzar.» Con esta frase, Damián expuso su preocupación sobre el estado actual de la ley e hizo un claro llamado a la acción, instando a la comunidad a presionar por la firma y puesta en funcionamiento del reglamento de dicha ley.
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